Breves preguntas y respuestas sobre la enfermedad del quiste de chocolate con el Prof. Dr. Taner Usta…
La endometriosis aparece en 1 de cada 10 mujeres en edad reproductiva (sobre todo entre los 15 y los 49 años). En el mundo hay endometriosis en unos 176 millones de
La endometriosis aparece en 1 de cada 10 mujeres en edad reproductiva (sobre todo entre los 15 y los 49 años). En el mundo hay endometriosis en unos 176 millones de mujeres. En nuestro país estimamos que alrededor de 2 millones de mujeres tienen la enfermedad de la endometriosis.
La endometriosis es una enfermedad de la edad reproductiva y aparece con mayor frecuencia entre los 30 y los 40 años. También puede afectar a la vida física, mental y social de las mujeres. La falta de conciencia de las mujeres o la normalización de los síntomas alargan el tiempo que transcurre desde que se advierten los primeros síntomas de la enfermedad hasta que se establece el diagnóstico.
Aparece en el 70 % de las mujeres con menstruación dolorosa, relaciones sexuales dolorosas y dolor inguinal crónico. Aparece en el 30-40 % de las mujeres con problemas de infertilidad. En general, aparece en 1 de cada 10 mujeres en edad reproductiva (15-49 años). Aunque en el grupo de 13 a 19 años, al que llamamos adolescentes, la endometriosis no es frecuente, en las jóvenes con dolor menstrual intenso que no responden a los analgésicos la frecuencia de endometriosis llega hasta el 70 %.
Consiste en la implantación, en órganos situados fuera del útero, del tejido que recubre el interior del útero y que se denomina endometrio. Los órganos en los que aparece, por orden de frecuencia, son el peritoneo que recubre el interior del abdomen, los ovarios, las trompas, la vagina, los intestinos, la vejiga, el uréter, el ombligo, las zonas de suturas de operaciones anteriores, los pulmones, el diafragma, la nariz, el cerebro, el ojo, el tejido mamario, el corazón y el bazo. Con mayor frecuencia, en un 60-75 %, aparece en los ovarios.
¿Cuáles son los síntomas de la endometriosis?
Los focos de endometriosis que se forman crecen y sangran según los cambios de la hormona estrógeno a lo largo del ciclo menstrual, se extienden en profundidad y, en consecuencia, producen dolor y adherencias en las zonas en las que se encuentran. Mientras las células del sistema inmunitario intentan eliminar los focos de endometriosis, se produce además un estado inflamatorio y, debido a ello, se forman tejidos cicatriciales y adherencias importantes.
La menstruación dolorosa, las relaciones sexuales dolorosas (dolor que se irradia a las ingles y al ano), la infertilidad, el estreñimiento, la indigestión, la hinchazón, el dolor abdominal, la sensación de molestia en la pelvis, es decir, en la parte baja del abdomen, la irregularidad menstrual, el manchado premenstrual, la micción frecuente, la orina con sangre y el dolor en el costado son molestias de la paciente que hacen pensar en una endometriosis (Tabla 1). En ocasiones no produce ninguna molestia y se descubre durante una intervención o una ecografía.
Tabla 1. Molestias clínicas que con mayor frecuencia hacen pensar en una endometriosis.
En primer lugar, como en cualquier enfermedad, se recogen las molestias y la historia personal de la paciente. Después se realizan la exploración ginecológica y la ecografía. La sensibilidad durante la exploración pélvica, la expresión de dolor y la movilidad limitada del útero y de los ovarios hacen pensar en una endometriosis. En ocasiones, durante la exploración con espéculo pueden verse lesiones nodulares de color azul-violáceo detrás del cérvix (cuello uterino); este hallazgo sencillo indica la presencia de endometriosis en los tejidos profundos de la pelvis. Por ello, la exploración pélvica con espéculo es importante para establecer el diagnóstico.
De los métodos auxiliares del diagnóstico, el más informativo es la ecografía. En la ecografía pueden visualizarse los quistes de chocolate del ovario, a los que llamamos endometriomas, las adherencias importantes entre los ovarios y el útero y, en ocasiones, los nódulos endometriósicos del intestino, el recto y la vejiga. Los métodos de imagen avanzados, como la RM y la TC, resultan útiles sobre todo en los casos en los que la endometriosis afecta a los tejidos pélvicos profundos, lo que llamamos endometriosis profunda.
Otro método auxiliar son los análisis de sangre, entre los que se solicitan con mayor frecuencia el Ca 125 y el Ca 19-9. Sin embargo, la sensibilidad de estas pruebas para detectar la endometriosis es baja y solo se solicitan como pruebas complementarias.
El diagnóstico definitivo de la endometriosis se establece mediante biopsia de tejido por laparoscopia. Durante la laparoscopia, la endometriosis puede valorarse como leve (estadios 1-2) y grave (estadios 3-4). En otra clasificación, la endometriosis se valora en 3 grupos: endometriosis peritoneal, endometriosis ovárica y endometriosis profunda. Aunque durante la laparoscopia es fácil detectar la endometriosis en el peritoneo, es decir, en la membrana que recubre el abdomen, y en el ovario, la endometriosis profunda, al afectar a los tejidos pélvicos profundos, puede pasar desapercibida durante la intervención.
El estadio y la gravedad de la endometriosis influyen en el abordaje terapéutico. Los dos factores determinantes del tratamiento son el dolor y la infertilidad (el deseo de tener hijos).
En el tratamiento de la endometriosis existen 2 abordajes fundamentales: el tratamiento farmacológico y la cirugía.
El objetivo del tratamiento farmacológico es crear un estado de estrógenos bajos para suprimir las lesiones de endometriosis, reducir la inflamación y detener la progresión de las lesiones de endometriosis. Entre los tratamientos farmacológicos se incluyen los analgésicos, los anticonceptivos orales, los medicamentos que contienen progesterona y los sistemas intrauterinos (DIU), las inyecciones mensuales o trimestrales que llamamos análogos de la GnRH y los inhibidores de la aromatasa. Entre ellos hay diferencias en cuanto a efectos secundarios y precio. Sea cual sea el tratamiento farmacológico, 2 años después del tratamiento la endometriosis puede reaparecer en un 50 % de los casos.
El objetivo del tratamiento quirúrgico es restablecer la anatomía normal, liberar las adherencias, extirpar los quistes ováricos causando el menor daño posible al tejido ovárico restante y extirpar los focos de endometriosis del peritoneo y los nódulos de endometriosis profunda. En el tratamiento quirúrgico se emplean métodos de cirugía mínimamente invasiva como la laparoscopia o la cirugía robótica. La cirugía abierta, en cambio, no se prefiere. La laparoscopia y la cirugía robótica se realizan a través de una pequeña incisión practicada en el ombligo.
Administrar un tratamiento farmacológico después de la cirugía puede retrasar tanto los síntomas como su reaparición.
Si el dolor es la molestia principal, pueden recomendarse tanto el tratamiento farmacológico como el quirúrgico, pero el tratamiento quirúrgico es el método más eficaz para el dolor. Aquí adquieren importancia el deseo de tener hijos y la edad de la mujer. En las mujeres en las que se detecta endometriosis durante la menopausia debe plantearse el tratamiento quirúrgico.
En ocasiones la cirugía de la endometriosis puede ser muy difícil y pueden observarse afectaciones del intestino y de la vejiga; en esos casos resulta adecuado realizar la intervención en equipo, junto con un cirujano de colon (intestino) y un urólogo. En conclusión, el tratamiento de la endometriosis debe individualizarse.
La verdad sobre la endometriosis
La enfermedad no tiene una causa conocida, pero es más probable que aparezca en mujeres con predisposición genética. Las mujeres cuya madre o hermana tiene endometriosis presentan más riesgo de padecer la enfermedad. Los factores ambientales también pueden influir en el desarrollo de la enfermedad. Los estudios han demostrado que el riesgo de endometriosis aumenta en las personas expuestas a la dioxina (un residuo ambiental).
El embarazo puede reducir los síntomas de la enfermedad. Sin embargo, no la cura por completo. A menudo, después del puerperio la enfermedad continúa donde se había quedado.
La histerectomía puede reducir los síntomas en un grupo de pacientes. Sin embargo, no es un tratamiento definitivo de la enfermedad. El punto más importante del tratamiento no es extirpar el útero, sino extirpar todos los focos de endometriosis.
Las mujeres con endometriosis tienen más riesgo de cáncer de ovario. Aunque el riesgo aumenta, es bastante bajo. El riesgo aumenta sobre todo después de los 45 años.
Centro de Endometriosis y Dolor Pélvico Crónico,
Clínica de Ginecología y Obstetricia,
Hospital Acıbadem Altunizade,
Universidad Acıbadem MAA,
Estambul.
Endometriosis and Pelvic Pain Center
Department of Ob&Gyn
Acibadem Altunizade Hospital,
Acibadem Mehmet Ali Aydinlar University, Istanbul.
Board Member of Turkish Gynecologic Endoscopy Society,
President of Turkish Endometriosis&Adenomyosis Society.
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El quiste de chocolate puede avanzar de forma silenciosa. Aclaremos su situación con una exploración y pruebas de imagen.